Cultura y Gastronomía
Marruecos es un país con una rica herencia cultural, marcada tanto por su historia como por la fe islámica. La mayoría de la población marroquí respeta las normas del islam en cuanto a su comportamiento y vestimenta. Por lo tanto, es importante que el viajero sea respetuoso y se muestre precavido, para que su actitud no entre en conflicto con las tradiciones de los locales. Así, el viajero que visita Marruecos, deberá recordar que hay pocas mezquitas en las que se permite la entrada a personas de fe no musulmana y que se recomienda a las mujeres que usen prendas de vestir discretas.
Una de las tradiciones más arraigadas entre la población marroquí es el consumo de té a la menta, bebida que se ofrece habitualmente a invitados e incluso visitantes como señal de hospitalidad. La comida ocupa un eje central en la cultura del país y, a menudo, está presente en reuniones familiares o con amigos. La cocina marroquí se caracteriza por el uso de especias y condimentos y la combinación de sabores salados y dulces en sus platos. El cuscús es el plato marroquí por excelencia, realizado a base de sémola servida con pollo o cordero y verduras. Igualmente popular es el Tajín, un plato tradicional de kefta, tomate y huevo, que también puede estar relleno de dátiles, ternera, manzanas y pasas. De postre, prueba los Cuernos de Gacela, unos dulces hechos con una pasta dulce de almendras, con dátiles y miel.
Lugares y actividades de interés
Rabat, capital de Marruecos, es una ciudad imperial que bien merece una visita. Pasea por la Medina y descubre la Puerta de Bab Bouiba, que da acceso a la calle Suiqa, la calle principal. El Mausoleo de Muhammad V, la Kasbah des Oudais, con sus casas pintadas de azul, y las murallas de Rabat son otros de los principales atractivos de Rabat. Al caer la noche, podrás admirar la iluminada Tour Hassan, símbolo de la ciudad.
A 280 kilómetros de Rabat se encuentra Tánger, puerta de entrada al país. Pasea por la ciudad antigua, hasta llegar a la Plaza del 9 de Abril, un lugar idóneo para contemplar la vida cotidiana de los locales. Admira la Gran Mezquita, fundada en 1.684, y el espléndido Hotel Continental, el más antiguo de Marruecos. Fuera de la ciudad, el Cabo Espartel y las Cuevas de Hércules te dejarán sin aliento.
Itinerario ideal para descubrir la ciudad en 4 horas
El viajero que explora Casablanca puede comenzar visitando la Mezquita de Hassan II, el monumento más conocido de esta ciudad. Desde allí, a 20 minutos a pie, podrás pasear hasta la vieja Medina. Rodeada por antiguas murallas, en ella podrás admirar la Torre del Reloj, la Mezquita Ould el Hamra, frente al puerto, y la Sinagoga Ettedgi, en el barrio judío. Continúa tu paseo hasta la Plaza de Mohamed V, pasando por la Plaza de las Naciones, centro neurálgico de la ciudad. Por último, repón fuerzas en alguna cafetería con un dulce té a la menta.